domingo, 18 de febrero de 2018

MasqApts: Música a campo abierto


No me gusta. Aunque reconozco que nunca he visto y escuchado balazos tan realistas. Me parece blanda, me parece que es una mala imitación de los clásicos del western. Ni siquiera me gusta en ella un actor tan extraordinario como Robert Duvall.



A Carlos Boyero (que es a guía cinematográfica en la que yo creo) no le gustó nada Open Range, la última vaquerada -como diría mi abuelo- que dirigiese Kevin Costner en 20003. A mí, sí. Bueno, es cierto que es un poco pesada a la mitad y que a veces confunde el sentimiento con la sentimentalidad (supongo que por eso le gusta a Garci, que es mi otra gran guía); pero gana mucho en el duelo final. Y la banda sonora es cojonuda.



¡¡¡Ah!!! ¡Se me olvidaba! ¡¡¡Y por la Benning!!! Que a pesar de los años, es una de esas mujeres espléndidas y completamente desaprovechadas por la industria.





F.

miércoles, 14 de febrero de 2018

MasqApts: ¿Jugamos a que eres Madonna?


«A veces canto y bailo en ropa interior en casa. Eso no me convierte en Madonna»




Es cierto que el hábito no hace al monje, pero ayuda bastante. Hoy es el día de la fiesta consumista del amor. Una excusa tan buena como cualquier otra para jugar un rato a lo que no somos...



F.

lunes, 29 de enero de 2018

Pues aún hay sitio....


Ya en el acto, el alcalde estuvo muy cordial, lo que tal vez explica que en determinado momento, medio en serio y medio en broma, se me ocurriese proponerle una campaña institucional de la alcaldía en favor de que la gente, cuando habla castellano, vuelva a decir “Gerona”, que es como se dice Gerona en castellano, igual que, cuando hablamos en catalán, decimos “Nova York” o “Milà” o “Saragossa” y no “New York” o “Milano” o Zaragoza. Es muy probable que, en el actual clima político catalán, coseche una cerrada salva de aplausos alguien que afirme que quien dice en castellano Gerona lo hace por motivos políticos, para reivindicar la pertenencia de Gerona a España (lo que equivale a afirmar que quien dice en catalán “Nova York” lo hace para reivindicar la pertenencia a Cataluña de Nueva York); pero entonces aún no vivíamos en este clima. O eso creía yo. Porque en aquel momento Puigdemont, que hasta entonces se había comportado con normalidad, inundó la sala con una densísima polvareda de palabras a través de la cual apenas pude vislumbrar con claridad tres cosas. La primera es que se había tomado absolutamente en serio mi propuesta, y que no le había gustado absolutamente nada. La segunda es que en su brevísima contestación había usado la palabra “Franco” cuatro o cinco veces por lo bajo. La tercera es que parecía haber esgrimido el siguiente razonamiento, dicho sea con el máximo respeto por esa palabra: dado que la dictadura había perseguido el catalán y había impedido hacer un uso oficial del topónimo “Girona”, ahora, para compensar ese atropello, había que decir “Girona” también en castellano, fuese o no fuese correcto.






MdR

MasqApts: Notas sobre la implantación del marxismo en la hispanidad



Cuando afirmo que no ha existido nunca un marxismo español me refiero a que nunca ha habido un cuerpo de doctrina en España que, siendo marxista, haya destacado por su originalidad doctrinal y por su conexión con las corrientes filosóficas tradicionales de la Historia española. Y no digamos un corpus doctrinal marxista-leninista propio, que jamás ha existido. Si nos fijamos en el caso alemán, el hecho de que tanto Marx como Engels sean alemanes, y hayan construido el materialismo histórico dando la “vuelta del revés” a Hegel y su dialéctica, permitió la conexión total y absoluta con la tradición filosófica alemana más importante, el idealismo. Hegel, aunque fue crítico de Kant, pertenece a la misma tradición filosófica del de Königsberg, el idealismo alemán. Y todas las corrientes marxistas alemanas tienen una conexión fuerte con dicho idealismo, incluida la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt. Lo mismo pasa en Rusia, donde el marxismo-leninismo, e incluso el materialismo dialéctico o Diamat, entronca con las tradiciones filosóficas netamente rusas, como puedan ser los populistas como Chernychevski, Lavrov o Herzen o los cosmistas como Fiodorov o Tsiolkovski, los cuales desarrollaron su filosofía al mismo tiempo que entraban Hegel y Marx al país de la mano de Plejanov. Ese desarrollo tardío de la filosofía rusa presoviética influyó mucho en la precariedad filosófica de muchas ideas del Diamat, a mi juicio, pero la conexión del marxismo-leninismo con todas esas escuelas es total.

[…]entiendo necesario recordar que toda doctrina filosófica elabora una cartografía, un mapamundi de la Realidad que permita, a quien lo siga y desarrolle, moverse por dicha Realidad al tiempo que trata de comprenderla. Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, decía Lenin. Pues bien, eso no ha ocurrido nunca en España. Aquí nunca ha habido una cartografía de la Realidad netamente marxista, salvo por importación de fuera, y de mala manera (socialdemócrata, analítica, postmarxista, trotskista, eurocomunista que se origina en Italia, leninista mal entendida, como argumento en el libro, etc). Aquí nadie ha engarzado el marxismo con la formación de España como nación política en el siglo XIX y nuestros autores liberales e ilustrados de entonces, y de ahí los problemas que se derivan de aquello respecto a la cuestión nacional española. Y excuso decir que la conexión de nuestra filosofía marxista con la tradición filosófica autóctona de España y del mundo hispano desde la Edad Media hasta hoy día, que es la escolástica católica, desarrollada por curas y, en principio, en latín, es absolutamente inexistente.

[…]Decir esto sonará a anatema para muchos, porque ¿cómo se va a desarrollar una filosofía marxista, materialista, en España en conexión con la escolástica? Los neoliberales patrios ya han conectado con la Escuela de Salamanca, y de ahí buena parte de su fuerza doctrinal. Sin embargo, la Teoría del Justo Precio de Luis de Molina, miembro de dicha escuela, conecta a Aristóteles y Santo Tomás con la teoría del valor-trabajo de la Escuela Clásica de Economía y de Marx. Aquí, sin embargo, los marxistas han mirado fuera de España, adaptando mal las ideas foráneas a una realidad histórica y política que es distinta a la de rusos, anglosajones, alemanes o chinos. El único que ha realizado dicha conexión, en su materialismo filosófico, ha sido Gustavo Bueno y su Escuela. Y de ahí mi reivindicación de su sistema y de su obra en mi libro. Por eso, entiendo que la construcción de un marxismo netamente español, y en español (iberoamericano, si se quiere), que permita conectar la lucha de clases del siglo XXI con nuestra propia tradición doctrinal e histórica, pasa por el estudio de la obra de Bueno.

Santiago Armesilla

Santiago Armesilla Conde



Santiago Armesilla Conde, con el que me desune una ya larga enemistad, vuelve al ataque empeñado en marxistizar España. Para Armesilla el gran problema español, amenazado por el fantasma de la balcanización, es la falta de una verdadera implantación del marxismo, no sólo en España, sino en todo el ámbito hispano. Lo cierto es que se han hecho muchísimas traducciones de Marx, pero según el entender de Armesilla han sido importaciones de mala calidad ya que el marxismo ha sido una especie de pegote, algo postizo, que no hemos sabido injertar esta en la tradición filosófica española esta corriente materialista que, como bien advierte, necesita unos ajustes locales ya que su matriz es el idealismo alemán. Por tanto sería necesario adaptar el marxismo a la tradición escolástica española y para ello reivindica el sistema filosófico de Gustavo Bueno como instrumento que se acerca en el propósito de implantación del marxismo en la filosofía española. Me gustaría desarrollar una serie de puntos en contra de estas afirmaciones, eso sí, con la máxima de las humildades, ya que nos encontramos ante uno de los jóvenes filósofos que parecen ya capitanear cierto espectro de la izquierda. Por ello, prudentemente, esbozo una serie de puntos en los que expreso mis reticencias a lo afirmado por Santiago Armesilla.


  • ¿Por qué antes de entender a Marx no nos entiende Marx a nosotros? : Afirma Santiago Armesilla que los hispanos no entendemos a Marx. Nuestra torpeza o mala suerte nos ha llevado a no poder incorporar al filósofo alemán en las coordenadas correctas condenándonos a una especie de postración y atraso del país. Es la vieja fórmula de menos precio del norte europeo a España, pero reformulada desde otra perspectiva. Y la prueba de nuestra torpeza es que lo que nosotros no conseguimos, si lo han logrado los chinos y los rusos. Y lo han logrado exitosamente, ya que han conseguido incorporar el pensamiento marxista en sus tradiciones filosóficas de una manera armónica y equilibrada triunfando revolucionariamente. Han levantado una cartografía de la realidad netamente marxista. Lo paradójico es que Marx no vio en esos pueblos materia para que fuesen protagonistas de los programas revolucionarios de su filosofía. Precisamente en los lugares en los que pretendía que esos programas filosófico-políticos se ensayasen, fue en los lugares en los que fracasaron. Tal vez porque, como decía Luis Carlos Martín Jiménez hace poco en la fenomenal ponencia que impartió en la Fundación Gustavo Bueno titulada «La implantación política de la filosofía alemana», lo que pretendía Marx con dicho programa revolucionario, en definitiva, la industrialización y articulación atómica de la nación, ya lo habían logrado las élites oligárquicas. El marxismo sirvió para que dos viejos imperios de corte agrario, Rusia y China, se actualizasen y se pusiesen al día industrializándose. Logro que hay que reconocer que no es nada menor. Pero de este fenómeno, que nadie niega, infiere Armesilla una idea de lo que es lafilosfía cuanto menos curios y , eso segur, en las antípodas de lo que se dice en el filomat que es la filosofía. Interpreta al marxismo como si fuese una cienciea fuerte, categorialmente cerrada, como si los tratados filosóficos escritos en alemán -con morcillas en francés e inglés-, fuesen en realidad tratados de álgebra, por poner un ejemplo de ciencia dura, que pudiesen ser distribuidos por todo el mundo y, haciendo los leves ajustes de aplicación al área local, ofreciesen verdades abstractas universales válidas para cualquier latitud. Tratados que el máximo problema que tendrían sería un correcta traducción al idioma vernáculo que se tratase y , con esto resuelto, ya todo sería arrojar los excelentes y provechos resultados revolucionarios que se prometen. Pero la filosofía según el filomat es otra cosa, la filosofía se encarna en una lengua y en una tradición concreta que va vinculada a una tierra y un grupo humano etnológicamente definido y no puede ser trasplantada tan fácilmente. Es así que yo me pregunto, si tenemos que incorporar el marxismo en la hispanidad, ¿qué interés tuvo Carlos Marx en España? Es decir si Carlos Marx ideo desde una determinada plataforma un sistema filosófico, que daba la vuelta al idealismo hegeliano, pero al fin y al cabo se engrana con él, que pretendía desbordar sus marcos de referencia englobando otras tradiciones. Pregunto, ¿qué decía Marx de España? Y un estudio pausado de su obra en lo tocante a lo hispano, arroja un paisaje no muy alentador. El interés de Marx en España fue vago, circunscrito a artículos periodísticos. No conocía el país y sus fuentes librescas eran de muy segunda mano, intentos rudimentarios de comprender la lengua y poco más. El formato en el que tocaba el hecho hispano, era el artículo de tipo periodístico y divulgador, casi panfletario, en los que se vierten unos análisis romos y poco originales, muy pegados a la interpretación clásica del pensamiento europeo del siglo XIX sobre lo hispano. Marx toma las posiciones de un ilustrado clásico francés al presentar a la Monarquía Hispánica como el colmo de lo retrógrado, hablaba del ataque de el rey Carlos a la cortes y Ayuntamientos que eran «los dos pilares de la libertad española» para demonizar a un Monarquía había llevado a que «la decadencia de España, tanto en el aspecto político como social, ha exhibido esos síntomas de ignominiosa y lenta putrefacción que presentó el Imperio turco en sus peores tiempos, por lo menos en los de dicho emperador las antiguas libertades fueron enterradas en una tumba magnífica». No se puede estar más equivocado, ya que es justo al contrario, la libertades municipales castellanas, generadoras del derecho de indias, se exportaran a la América española. Pero esta visón retorcida y monstruosa del Antiguo régimen hispano producto del reflejo de una filosofía cuya matriz es la corriente del «idealismo alemán», de la que hereda todo el negrolegendarismo. Marx está infectado de eso, y su visión de España también. Aquí encontramos un grave problema de base para importarlo. Porque el hecho capital español, el hecho fundamental y nuclear que nos demarca y distingue entre el concierto de pueblos del orbe, es torticeramente interpretado por Marx en un sentido no muy lejano a los peores panfletistas antiespañoles, que harían sin dudar suya la siguiente afirmación marxista para zaherir a la Monarquía Hispánica «Así la libertad española despareció en medio del fragor de las armas, de cascadas de oro y de las terribles iluminaciones de los autos de fe».

  • Escolasticismo al cuadrado: La propuesta innovadora de Armesilla para injertar el marxismo en la hispanidad correctamente, con todas las de la ley, es la de vincularlo -y nos avisa de que la medida “sonará a anatema para muchos”, mientras otros muchos esbozamos una sonrisa ante tamaña ingenuidad- a la tradición escolástica española. Todo está muy bien salvo si aceptamos las premisas que Armesilla va dando en la entrevista en las que presenta al materialismo dialéctico una vuelta del revés de Hegel, cosa que nadie pone en duda, y, por tanto, establece una vinculación evidente con la tradición del «idealismo alemán» que arranca con Inmanuel Kant, entonces no hace falta incardinar nada porque el «idealismo alemán» viene instalado con la escolástica española de serie. El propio Gustavo Bueno dice: «Kant es el idealismo puro. Es un escolástico integral. Por cierto que eso desde mi punto de vista es el mayor elogio que se le puede hacer. Un escolástico que toca en el propio órgano escolástico. En el «Organon» de Aristóteles. Saca, claro, unos acordes disonantes de ese órgano pero lo importante es que ahí es donde toca.». El idealismo incorpora la tradición escolástica, especialmente la española, a la que los alemanes están especialmente atentos, hay algo curioso en esa relación filosófica entre el mundo germano y la hispanidad, es como si los primeros hubiesen forjado un contramodelo que toma por referencia toda la escolástica española escrita en latín. El idealismo germánico no deja de ser el negativo del raciovitalismo hispano, que también se enfrenta a la otra corriente filosófica, la ilustrada anglo-francesa, con la que tiene evidentes nexos de conexión. Y el marxismo está en esa escala, por eso es absurdo reclamar más escolástica. La escolástica ya está, pero como reverso negativo heredado del idealismo kantiano. Tal vez por eso en el marxismo no haya una teoría de la religión, que se la despache como mero psicologismo, y, al no tener categoría para clasificar los aspectos angulares religiosos y sus conexiones radiales y circulares, puede que ahí esté el germen de la impermeabilidad hispana al marxismo, no sería tanto problema de los hispanos, sino problema de un sistema que no se puede deshacer del estigma idealista germánico que funciona como bloqueo de cualquier posible implantación del marxismo en el área hispánica. Y volvemos a lo que Armesilla se niega a admitir, ¿es problema de los hispanos o del marxismo que dicho sistema no se implante (ni siquiera en Cuba que en absoluto es un revolución comunista por mucho que la propaganda diga que sí) en tierras hispanas?


  • Reverso marxista: Armesilla resucita una postura que ya se había dado en la polémica Bueno/Juan Bautista Fuentes Ortega. Y toma partido por la posición que salió derrotada en la polémica, la que defendía Fuentes Ortega (a partir de ahora JBFO), la defensa desde categorías marxistas de la Historia de España. La polémica surge porque JBFO ve que la obra de Bueno «España frente a Europa» no es marxista. Efectivamente; no lo es. Y la polémica acaba al llegar JBFO a la conclusión de que Bueno tenía razón y el marxismo no podía explicar España, desbordaba sus categorías y no podía aprehender el fenómeno hispánico. Es por esto que Bueno no es marxista, sino que entiende al marxismo como límite negativo. Uno de los puntos de la incapacidad marxista era la falta de una filosofía de la religión, que decíamos antes, y se ve perfectamente en la interpretación que hace Armesilla, siguiendo a algunos elementos de la Escuela de Bueno como Iván Vélez y Pedro Insua, de la Leyenda negra cuyo núcleo ponen dentro del psicologismo o sociologismo. Es esa forma de interpretar la leyenda negra la que genera un idealismo hispano, reverso del reverso, que abre la vía de una derecha no alineada dentro de España que se podría poner en paralelo al nacionalbolchevismo de Limonov. Es así que no extraña que haya una cierta admiración por los neoliberales hispanos, otro idealismo degenerado, y su intento torticero de apoderarse de la tradición católica raciovitalista.
F.